Como si perdidos estuviéramos el recorrido por Colombia toma una nueva dirección. Las primeras pedaleadas por Colombia se dirigieron al norte, después bajaron al sur, siguieron al Este y ahora al Oeste. No, no estamos perdidos, lo que ocurre es que no nos queremos ir. Este país de tachable reputación, tiene mucho mas que una mala reputación; el calor humano, hospitalidad, cultura, orgullo, arte y pasión por salir adelante llaman nuestra atención por cada gran ciudad por la que pasamos y por cada diminuta vereda que recorremos.
De Bogotá saldremos en dirección a Medellín, en un recorrido que nos llevará hasta orillas del río Magdalena y poblaciones como Villeta, Guaduas, Puerto Salgar y otras tantas no menos acogedoras.
Cundinamarca, Colombia. Etapa 43
Domingo, 9 de Mayo del 2010
ayuda. Se adoptan medidas de represión que no llevan a nada y en cambio poco se invierte en cultura, concienciación y civismo. Alguien dijo un día, “Las reglas están para romperlas” y al parecer aquí en Bogotá se lo han tomado al pie da la letra.
Bogotá nos alberga durante varias semanas durante las cuales hemos hecho amistades muy especiales, hemos trabajado duro ofreciendo conferencias, buscando patrocinadores, nos hemos hecho exámenes médicos y hemos hecho un repaso exhaustivo a las bicicletas y al mismo tiempo hemos vivido Bogotá, sus calles, su gente, su arte, su cultura y obviamente el caos de toda gran metrópoli.
El arte esta en la calle, por eso nosotros estamos en la calle. Bogotá al igual que Colombia despierta aturdida de un largo letargo. Las nuevas tecnologías son tentadoras para todos pero solo al alcance de unos pocos. Bicicletas de último modelo que siguen sin ser capaces de evitar un pinchazo; y menos mal ya que ello da trabajo a todos aquellos que extienden un paño en el suelo ofreciéndose para solucionar cualquier tipo de inconveniente que se pueda presentar en el paseo dominical.
Los Domingos cierran el paso de vehículos por la Carrera 7ª , quedando esta convertida en una Ciclovía, disponible para el transito de ciclistas, patinadores y gente que quiera pasearse tranquilamente por el mero centro de una de las calles mas concurridas de Bogotá.
A diferencia de las Ciclovía, “vías habilitadas temporalmente”, Bogotá cuenta con mas de 400 Km de Cicloruta permanente, las cuales recorren la ciudad de un extremo al otro.
A pesar de muchas precariedades, necesidades, abusos, el colombiano lleva la alegría en la sangre. Quizás en ellos se inspiro quien dejo dicho “ A mal tiempo buena cara”.
No solo los Domingos son día de irreprimible albedrío, el “presente” como dice al palabra es un “regalo” y por ello no hay razón para no celebrarlo cada día.
En bicicleta recorremos la 7ª y como si de toda la vida nos conociéramos hablamos con gente con la que coincidimos durante el paseo, sin tener en cuenta que bicicleta utilice cada uno.
Uno de los principales atractivos turísticos de Bogotá es el Museo del Oro. Terminaron la remodelación hace apenas unos meses. Un trabajo excepcional que te permite retroceder en el tiempo entre piezas de Oro y las reseñas históricas que las acompañan.
La entrada es gratuita todos los domingos
El centro neurálgico de Bogotá es La Candelaria, casco antiguo de la ciudad donde se encuentra la casa de Gobierno, Plaza Bolívar, Catedral, Plaza de los Periodistas, Casa de la Moneda, bibliotecas, Universidad de los Andes y otros tantos edificios con increíbles historias que contar.
Después de meses viajando por Colombia siempre hemos recibido un trato excepcional, aunque durante estas semanas en la capital quedamos sorprendidos por la falta de civismo que al parecer se ha apoderado de la ciudad. Los autos hacen sonar sus bocinas quejándose por atascos que ellos mismos provocan quedando atascados en medio de una intersección. El transporte público es precario a pesar de un renovado sistema de autobuses con vía propia, los semáforos son mas un juego de luces y colores que una
Ya es hora de seguir en ruta y lo hacemos por la calle 80 en dirección a Villeta. Dejamos Bogotá detrás nuestro mientras la lluvia parece haber decidido acompañarnos. A medida que descendemos esta va disminuyendo y la temperatura ascendiendo. El escenario es espectacular cuando nos detenemos para apreciar el paisaje que poco a poco se disipa entre las nubes.
Apenas tenemos que pedalear, descendemos cruzando pueblos y veredas unas bañadas por la lluvia, otras soleadas y otras que apenas podemos apreciar por la intensa niebla.
Empieza a oscurecerse cuando aun nos quedan unos cuantos Km, para llegar. No nos gusta pedalear de noche pero estamos en medio de ningún lugar y las luces de Villeta de divisan a unos pocos Km.
La noche es oscura, parece que quiera llover y Villeta no se deja alcanzar. Preguntamos en un restaurante cuanto nos queda para llegar. “Son apenas 3 Km. pero de pura y dura subida”. Con las linternas en la frente afrontamos los últimos tres Km. los cuales en medio de la oscuridad mas oscura se hacen eternos.
Llegamos a Villeta cuando preguntamos por el cuerpo de Bomberos. Ellos nos facilitan albergue amablemente una vez mas. Inicialmente nos ofrecen un lugar donde montar la tienda de campaña en el jardín, dos minutos después un lugar donde montar la tienda pero con un techo y tres minutos después una litera donde pasaremos una agradable noche en compañía de gente muy amable y cordial.
Por la mañana amanece soleado y después del desayuno nos decidimos por afrontar el alto del Trigo.
El calor atormenta nuestro ascenso el cual se realiza a un ritmo pausado después de tantos días sin pedalear. Nos detenemos en repetidas ocasiones y vemos como Villeta va quedando reducida a un cumulo de puntos de color anaranjado y blanco en el fondo del valle.
Esta vez lo peor no es el calor o la serpenteante subida si no el continuo ir y venir de los camiones. No bajamos la guardia un instante.
LLegamos a lo alto del paso del Trigo a las 2pm, cuando nos dejamos caer por el otro lado hasta la siguiente población, Viila de Guaduas.
Pensamos en seguir hasta Honda pero recordamos que cuando estábamos en Santa Marta, el Magdalena, nos contacto el Sr. Juan Carlos Casasbuenas quien nos invito a su población, Villa de Guaduas, para ofrecer una charla. Así es que nos decidimos por llamarlo y hacerle saber que estamos en la puerta de su casa. Diez minutos después estamos sentados junto a su esposa y amistades,
quienes nos ofrecen quedarnos el tiempo que queramos. Nuevamente ese calor humano que tanto echábamos de menos. La ciudad te ofrece ciertas facilidades, y es muy tentadora por varias razones pero el calor humano es como el aire que respiramos, no se puede vivir sin el.
Villa de Guaduas fue fundada originalmente el 20 de abril de 1572 por Andrés Díaz Venero de Leiva. Fue abandonada tras su fundación, hasta que el 13 de diciembre de 1610 fray Tomás de Morales fundó en el mismo emplazamiento el convento franciscano de la Soledad, en torno al cual, el poblado volvió a crecer. El 27 de diciembre de 1644 obtuvo nuevamente el carácter de villa al ser formalmente refundada por Francisco Pérez de Guzmán.
Todos se movilizan para que podamos conocer Villa de Guaduas en el menor tiempo posible ya que nos están esperando en Medellín para asistir a la Feria de las dos Ruedas. Nos sentimos muy mal ya que este lugar y su gente se merecen una visita de una semana como mínimo.
Se ha organizado una conferencia para mañana a primera hora de la mañana en el ITM (Instituto Tecnológico Moderno), después seguiremos nuestro camino a Medellín.
Uno de los emblemas históricos de Villa de Guaduas es Gregoria Policarpa Salavarrieta. Original de Guaduas, durante la reconquista española colaboró con las guerrillas de los Llanos que luchaban contra la corona española. La “Pola” ejercía de espía mientras trabajaba de costurera en casas pudientes de militares españoles.
Después de ser capturada y condenada a muerte, con 22 años, el 10 de Noviembre de 1817 a las 10:00h am fue fusilada. Antes de su ejecución dijo: “Pueblo indolente” cuan diversa seria vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad. Ved que aunque mujer y joven me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes mas.
El 9 de noviembre de 1967, en virtud de la Ley 44 del Congreso de la República de Colombia y firmada por el Presidente Carlos Lleras Restrepo, declaró en su segundo artículo el día 14 de noviembre "Día de la mujer colombiana" en honor del aniversario de la muerte de "Nuestra heroína, Policarpa Salavarrieta
Rápidamente nos subimos a dos motocicletas como acompañantes en dirección al mirador Piedra Capira, desde donde se divisa el Río Magdalena y la cordillera central, con los nevados del Ruiz, Santa Isabel y Tolima. La puesta de Sol es inminente pero llegamos a tiempo para apreciar un espectáculo sobrecogedor que nos deja a todos en silencio durante unos instantes.
Me siento pequeño, muy pequeño ante semejante espectáculo e increíblemente afortunado por el hecho de estar aquí en compañía
Cae la noche cuando seguimos visitando lugares emblemáticos de la acogedora Villa de Guaduas. El Convento de la Soledad funciona en la actualidad como Alcaldía Municipal, sirvió para alojar a Nariño y a Bolívar entre otros. Construida por el padre Fray Thomas Morales el 13 de diciembre de 1610, esta fue la primera construcción colonial de la Villa, entorno a la cual se fue desarrollando paulatinamente la población.
El río Magdalena con 1.540 Km de pies a cabeza es el cauce fluvial colombiano de mayor extensión, constituyendo la principal arteria fluvial de Colombia; su cuenca tiene influencia en 18 departamentos de Colombia y forma fronteras departamentales en diez de ellos; su principal afluente es el río Cauca.
El río Magdalena es considerado el principal río de Colombia; ya que su área de influencia ocupa el 24% del territorio continental colombiano, en el cual vive el grueso de la población colombiana y se desarrolla el 85% del PIB nacional.
Los comienzos del desarrollo industrial en Colombia a principios del s. XX afectaron lógicamente el ambiente con problemas como la contaminación y la deforestación. De ello el río Magdalena es un termómetro preciso y sensible.
En épocas de intensa lluvia en Colombia han traído como consecuencias el desbordamiento del río que reclama el espacio perdido y hace pagar los precios de deforestaciones sin medida. Aún no existen en Colombia proyectos de magnitud que velen radicalmente por la protección del medio ambiente y la preservación de los recursos naturales. La riqueza en fauna y flora a lo largo de un río que recorre regiones tan diversas y equidistantes, es amplia e interesante, pero la contaminación y la deforestación han hecho perder muchas especies asociadas al río.
El panorama para el río Magdalena es bastante desolador pues además de recibir las aguas del río Bogotá, no existe un plan de acción que permita su recuperación. La navegación ya no es posible y la pesca cada vez es más escasa, por demás arriesgada por los altos niveles de contaminantes que son depositados en sus aguas.
de gente que se preocupa por compartir estos espacios y hacer de estos y de Colombia un lugar digno de respetar y valorar.
En momentos como este uno se da cuenta que la vida no es tan complicada, nosotros los humanos nos la complicamos.
A primera hora de la mañana ofrecemos la conferencia para los chicos de la escuela. Al terminar nos proponen ofrecer otra para los mas pequeños. Ni se nos pasa por la cabeza decir que no.
Al terminar nos proponen ofrecer otra conferencia en Puerto Salgar, para el día siguiente. Pensamos en nuestra cita en Medellín y en como esta se prolongará durante cuatro días, no creemos que sea un inconveniente llegar un día mas tarde.
Al día siguiente estamos en Puerto Salgar ofreciendo la conferencia para los chicos del Centro Educativo Puerto Salgar.
Pasamos las noche en el parque de bomberos de la población vecina Dorada. El calor es terrible pero pronto estaremos en la ciudad de la eterna primavera, Medellín.
Aquí en Villa de Guaduas tenemos la oportunidad de subirnos a la máquina del tiempo. Esta se encuentra en el Museo de Artes y Tradiciones. El Patio del moro fue la primera posada que existió en la Villa y una de las casonas más antiguas. Aquí se realizan permanentemente una serie de veladas, tertulias y conferencias y gran cantidad de actividades culturales. En el museo de artes y tradiciones, se recogen los elementos de las manifestaciones populares, las costumbres y religiosidad mantenida en Colombia, y especialmente en la Villa como también la tienda del museo, en donde se consiguen los productos históricos y propios de la laboriosidad de la región.
