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Hablamos con compañeros colombianos sobre la invitación, la respuesta es alentadora; “están locos, es un lugar muy peligroso”.

Buscamos información en internet, periódicos y amistades... no parece ser una buena idea llegar hasta allá, pero nos entrevistamos con la Sra. Piedad, esposa del Gobernador. Sus palabras son sinceras y nos convencen para iniciar la travesía de 420 km. hasta San José del Guaviare.

Luís Peralta y su novia Sandra nos acompañarán en moto y se encargaran de filmar la travesía. El primer obstáculo será salvar la cordillera Oriental. Salimos de Bogotá en dirección Sur por la ruta 40.

Debemos cruzar un túnel, por el que no esta permitida la circulación de bicicletas. La policía nos facilita las cosas cargando las bicicletas en una furgoneta y dejándonos al otro extremo del túnel. Estamos muy pendientes de los comentarios que pueda hacer la policía sobre nuestra visita al Guaviare. Nos miran con cara de sorpresa cuando les decimos que vamos en bicicleta hasta la capital, pero en ningún momento nos desaconsejan visitar el Guaviare.

San José del Guaviare, la capital del departamento del Guaviare, está localizada en la parte norte de esta división político administrativa, en una extensión de 42.327 Km2. La cabecera municipal está a 175 msnm aproximadamente a 400 Km. al sur de la ciudad de Bogotá, con coordenadas 2°34′15″N 72°38′25″O / 2.57083, -72.64028

Un alto en el camino para reponer fuerzas. Arepas rellenas de queso y bocadillo cocinadas con fuego de leña de los alrededores. Hemos probado arepas de todos lo colores y rellenos pero estas son sin duda las mejores.

Pedaleamos con apasionados del ciclismo quienes se esmeran por alcanzar sus metas personales. Aquí en esta parte de la cordillera y de Colombia las metas no son siempre tan accesible y uno tiene que trabajar duro para llegar a su destino.

Primera parada y lugar de descanso donde pasaremos la noche. Muy bien acompañados pasamos la noche en familia donde reponemos fuerzas gracias a un suculento plato de comida casera: sopa, arepas, pollo, yuca, jugo natural de Lulo... que delicia y que buen comienzo.

En el inicio del recorrido por Cundinamarca, cruzamos las poblaciones de Chipaque, Cáqueza, Guayabetal y Villavicencio. Un recorrido entre formidables montañas de color verde junto al río Cáqueza y río Negro. Llegamos a Villavicencio por la carretera antigua.

Villavicencio, capital del departamento del Meta y centro comercial de los Llanos Orientales, se localiza a 467 msnm y a piedemonte de la cordillera Oriental junto al río Guatiquia.

La temperatura es cálida después de haber descendido de los 2.600 msnm en los que se encuentra Bogotá D. C.

Sandra y Memo nos albergan en su casa de Acacias, a 20 km. de Villavicencio por la ruta 65. Hoy a sido una jornada de apenas 50 km. que hemos dedicado a disfrutar del paisaje desde lo alto de la cordillera antes de descender a Villavicencio.

Sandra y Memo nos esperan con un plato típico de la región, Cachama asada. Una delicia que jamás olvidaremos.

Después haciendo un gran esfuerzo para despegarnos de la mesa visitaremos la finca donde Sandra y Memo dan albergue y cuidan de perros callejeros en condiciones precarias.

Frente a nosotros el departamento del Meta en la región central del país, cuyo territorio se extiende en el denominado Piedemonte llanero; al oriente la Región Andina y al occidente los Llanos Orientales.

La temperatura ronda los 30 - 35ºC en un día parcialmente nublado. No perdemos ocasión en compartir experiencias con los residentes de las veredas y probar las frutas de la región.

La ruta es plana y se pierde en el horizonte. No hay mucho trafico pero continuamente nos adelanta o nos cruzamos con algún vehículo. Siempre estamos pendientes del flujo de trafico y el movimiento a nuestro alrededor, teniendo en cuenta que cuando no hay un alma en movimiento ello no es una buena señal, pero siempre somos bien recibidos por la gente local y nos hacen saber que la región está muy tranquila desde hace ya varios años.

Después de una jornada de 95 km. llegamos a Loma Linda, donde somos invitados por los responsables de este pacifico rincón del Meta. Un lugar junto a un hermoso lago el cual pretende convertirse en un espacio de descanso y alterne con la flora y fauna autóctonas.

Compartimos ideas y experiencias con el responsable del lugar sobre el significado de Ecoturismo, ya que esta palabra es utilizada sin ética alguna. Talar grandes extensiones para crear un campo de voleibol, fútbol o golf, instalar ruidosas lanchas y motos de agua, enjaular animales para que los turistas se tomen fotos junto

SIGNIFICADO DE ECOTURISMO:


El Turismo ecológico o ecoturismo es un enfoque para las actividades turísticas en el cual se privilegia la sustentabilidad, la preservación y la apreciación del medio (tanto natural como cultural) que acoge a los viajantes. Aunque existen diferentes interpretaciones, por lo general el turismo ecológico se promueve como un turismo "ético", en el cual también se presume como primordial el bienestar de las poblaciones locales, y tal presunción se refleja en la estructura y funcionamiento de las empresas/grupos/cooperativas que se dedican a ofrecer tal servicio.

El genuino ecoturismo debe seguir los siguientes siete principios, tanto para quienes operan los servicios como para quienes participan:

  1. 1.Minimizar los impactos negativos, para el ambiente y para la comunidad, que genera la actividad.

  2. 2.Construir respeto y conciencia ambiental y cultural.

  3. 3.Proporcionar experiencias positivas tanto para los visitantes como para los anfitriones.

  4. 4.Proporcionar beneficios financieros directos para la conservación.

  5. 5.Proporcionar beneficios financieros y fortalecer la participación en la toma de decisiones de la comunidad local.

  6. 6.Crear sensibilidad hacia el clima político, ambiental y social de los países anfitriones.

  7. 7.Apoyar los derechos humanos universales y las leyes laborales.

a estos, se organicen travesías por parajes naturales con cuatrimotos o se promuevan complejos turísticos sin un plan de tratamiento de aguas negras y sin cuantificar las repercusiones de un aumento del consumo de agua en el entorno, NO ES ECOTURISMO, por muy verde que se pinten las paredes del complejo.

Al día siguiente seguimos pedaleando por una carretera que se pierde en el horizonte entre los campos de cultivo, principalmente arrozales. El verde deslumbra y contrasta con aves de colores exóticos que nunca antes habíamos visto, como la Corocora.

El calor exprime nuestras fuerzas pero no nos damos por vencidos ya que San José del Guaviare esta muy cerca.

Después de una jornada de 98 Km. llegamos a la posada Los Naranjos, a unos 70 Km. de San José.

Al llegar nos encontramos con un grupo de trabajadores de una compañía petrolera, la cual esta estudiando yacimientos de petróleo en la zona. Los trabajadores ocupan la posada al completo pero no dudan un instante en ofrecernos un espacio

Nos invitan a cenar y la compañía es muy grata pero lo mejor esta por llegar. Bladimir Beltrán a compuesto una emotiva canción llanera para Marc y el resto de españoles.

- Clic en imagen para escuchar canción -

Hemos llegado al río Guaviare, el cual representa la división territorial entre las regiones del Meta y el Guaviare.

El puente Arturo de 913 metros es custodiado por militares. Nos detienen interesados y al mismo tiempo sorprendidos por nuestro medio de transporte. Les cuesta creerlo pero no pierden la ocasión de fotografiarse junto a los recién llegados y sus monturas.

Pregunta: ¿Han tenido que disparar alguna vez contra alguien?

Respuesta: No, y espero no tener que hacerlo ya que todos somos hermanos.

La llegada a San José del Guaviare nos depara una gran sorpresa. Varias personas en bicicleta y motocicletas nos dan la bienvenida 5 km. antes de la llegada. Haciendo sonar sus timbres y bocinas entramos a la capital del Guaviare cuando dos vehículos policiales nos escoltan a través del pueblo hasta que llegamos a la plaza de la gobernación donde un cúmulo de gente y entre ellos los medios de comunicación se apresuran para conseguir una entrevista con los recién llegados.

En compañía del Gobernados del Guaviare, el Sr. Dagoberto Suárez Melo.

Nos alojamos en el Hospedaje Panamericano, donde somos recibidos por Abraham su esposa y sus dos hijas, un Sol de personas las cuales nunca olvidaremos después del trato que nos ofrecieron.

A la mañana siguiente un vehículo nos espera en la puerta de la posada para llevarnos a varias de las escuelas donde ofrecemos diversas conferencias sobre el viaje. La reacción de los chicos es sorprendente y con sus preguntas, exclamaciones y sonrisas nos hacen saber que les ha gustado.

Muchos nos hacen saber que son conscientes de la necesidad de cuidar el planeta y llevar a cabo iniciativas pero estas se quedan en despachos o en meras palabras que se las lleva el viento. ¡¡Muchas palabras pero a la hora de la verdad solo unos pocos se ensucian las manos!!

Somos invitados por Julio Gabriel Alvarado Lemus de la 100.7 Radio Marandua donde nos entrevista sobre el viaje y el proyecto que venimos desarrollando.

La preguntas no pretenden únicamente hacer una critica sobre la situación del país y el planeta, si no aportar soluciones y animar a otros para crear iniciativas y que estas se lleven a cabo. 

Darío Rodríguez Molina de Corpoguaviare TV nos ofrece la posibilidad de hablar sobre el proyecto 2Greenprints.org y llevar un mensaje a los habitantes del Guaviare. Un mensaje de concienciación y respeto hacia la gran responsabilidad que tienen cada uno de ellos por ser embajadores de las puertas de la Amazonía. Ellos son los responsables del futuro de los bosques, ríos, flora y fauna de estas tierras repletas de vida y que si no se toma una conciencia de conservación se convertirán en extensos desiertos y centro neurálgico de todo tipo de enfermedades.

Acompañados por el Sr. Jairo de Jesús Bueno, del departamento de cultura y turismo del Guaviare visitamos las orillas de los ríos de la región, donde habitaban pueblos indígenas de las familias lingüísticas Guahibo (como los guayaberos y sikuani) y tucano, así como los tinigua, carijonas, cubeos, kurripakos, los cuales vivían de la caza, pesca y horticultura.

El interior de la selva está poblado desde hace siglos por los Nukak, pueblo indígena que vive en la selva húmeda tropical, entre los ríos Guaviare e Inírida. Son cazadores-recolectores con patrones nomádicos estacionales y además practican una horticultura itinerante en pequeña escala. Cazan especialmente las diversas especies de monos y aves con cerbatanas construidas de tallos de palma y dardos con "manyi", veneno que paraliza la víctima.

Los Núkâk hablan una lengua tonal, que forma parte de la familia Makú-Puinave, y está estrechamente relacionada con la lengua de los Kâkwa, Cacua o Bara-Makú, hablada en el Querarí y Papurí, cuenca del Vaupés.

Se considera que la salud depende de la integridad del éoro', una sustancia rojiza que rodea a la persona como un aura, que puede ser vista sólo por algunos en ciertas circunstancias y que puede ser dañada o reconstruida por poderes espirituales o físicos.

Desde épocas prehispánicas hasta la actualidad, las sociedades indígenas de Colombia desarrollaron un rico universo de formas culturales para transformar las diferentes partes de su cuerpo, desde la piel y el pelo hasta sus uñas y los dientes.

Lejos de ser superfluas, estas practicas han sido vitales para estas sociedades y han cumplido funciones fundamentales, particularmente en la construcción de la identidad y el estatus social de las personas. Son aún parte esencial de los rituales religiosos, de las actividades económicas, los ideales de belleza y la curación de enfermedades.

Estas costumbres se han transformado profundamente a lo largo del tiempo. Durante los últimos siglos muchas de ellas han desaparecido por presión de los occidentales que las han visto como “cosas del demonio” o “de animales” o “incivilizadas”. Varias sin embargo, han permanecido vigentes, y aún algunas se han revitalizado.

Los Núkâk se cortan el pelo al rape por una razón simbólica: creen que a los némep, unos espíritus nocturnos de la selva les atrae el pelo de las personas, y si estas lo llevaran largo podrían ser raptadas por ellos llevadas del pelo. Para cortarlo usaban mandíbulas de piraña, pero hoy casi todos emplean tijeras.

Los cuerpos con sus diseños, formas y adornos, evocan con frecuencia entre los indígenas las historias de su mitología. El cuerpo es así un medio eficaz para plasmar, guardar y transmitir la memoria ancestral del grupo.

Los Nükák se aislaron de todo contacto hasta 1965, cuando la colonización ganadera llegó a su territorio y algunos Nükák murieron a manos de algunos colonos de Charras, al reclamar los indígenas que los colonos destruyeron un huerto.

Se volvió a tener noticias de ellos en 1988 cuando un grupo de 49 llegó a Calamar (Guaviare), huyendo de un ataque de los colonos que cultivaban coca en las cercanías del río Guaviare.

El pueblo Nükák enfrenta cada vez con mayor fuerza una nueva invasión de colonos a su territorio legalmente reconocido, debido a que los cultivos de coca cercanos al río Guaviare han sido fumigados con GLISOFATO. Los propios Nükák sufrieron los efectos de las fumigaciones contrayendo enfermedades en la piel por esta causa.

La dispersión de la pequeña producción de coca de los colonos, por todo el territorio Nükák, no sólo aumentó los riesgos del contacto y el número de Nükâk que trabajan como jornaleros en la recolección de hojas de coca y otras labores asociadas, sino que atrajo a los diferentes actores armados en torno al comercio de la coca. Esta ha sido una verdadera catástrofe dentro del territorio; ha producido el desplazamiento del 35 por ciento de la población Nükâk hacia fuera de su territorio; ha cobrado víctimas por

explosiones de los combates, interrumpe frecuentemente las rutas de caza, pesca y recolección y, aunque algunos grupos Nükák han logrado preservar su vida tradicional o por lo menos mantener cierta independencia, cada día el espacio donde es posible hacerlo es menor.

Otras de las comunidades indígenas que tenemos la oportunidad de conocer son los Guayabero. Son un pueblo indígena originario de la cuenca del río Ariari y las riberas del río Guayabero, que habita actualmente en el bosque de galería y riberas del río Guaviare.

Los Guayabero eran nómadas, pero el despojo de su territorio por la colonización, los obligó a sedentarizarse. La agricultura es fundamental para su subsistencia, al lado de la pesca y la artesanía.

Para poder subsistir, muchos guayabero trabajan temporalmente por un salario. El desplazamiento forzado, la reducción de su territorio y de la fauna y flora del bosque han causado un gran perjuicio a los Guayabero, por lo que hoy se ven afectados por la desnutrición, la tuberculosis y el incremento de las infecciones intestinales y respiratorias.

Cuando nos hablaron de visitar las comunidades indígenas nos imaginábamos a un grupo de personas que viven en sus costumbres ancestrales y con cierta influencia de los colonos, por su proximidad a las zonas pobladas, pero lo que hemos visto nos ha dejado de piedra. Las comunidades indígenas del Guaviare se han convertido en un grupo de gente que vive en condiciones infrahumanas, si no miserables. Estas personas necesitan la ayuda de gente con criterio y que los ayude a vivir en un equilibrio entre sus costumbres ancestrales y la inevitable colonización.

Visitamos los lugares turísticos ubicados a pocos Km. de la capital, como los Pozos Naturales, la Ciudad de Piedra, Laguna Negra, Túneles Naturales, y lugares con pinturas rupestres de 800 años de antigüedad. También nos hablan de lugares como los conjuntos Pictográficos de El Dorado y El Raudal del Guayabero, Cascada las Delicias, el Puerta de Orión, etc. Todo ello enclavado en un lugar que rompe con todos los esquemas imaginables, sobre lo que uno cree poder encontrar en la región del Guaviare.

El Guaviare cuanta con una madre naturaleza que da la posivilidad de ofrecer un servicio turístico alternativo inigualable. No precisa de una gran infraestructura ya que esta la ofrece Madre Naturaleza, pero si necesita de personas conscientes de lo que significa Ecoturismo, respeto, conciencia ambiental, cultura, trabajar en beneficio del pueblo y las comunidades indígenas y que quiera asumir el reto de no alterar ni influir sobre la biodiversidad que se da en la región.

Ya han pasado cuatro días desde que llegamos a San José del Guaviare cuando nos proponen ofrecer una conferencia a los chicos del batallón. Recorremos las instalaciones, hospital, peluquería, sala de juegos y la sala donde ofrecemos la conferencia.

La impresión personal al salir del batallón es que la guerra es un negocio muy rentable y muy macabro, mucho mas que legalizar la coca y educar a la gente sobre su uso.

Nos citan en casa de gobernador para comer con su esposa, Piedad Descanso, su asesora Berta Sofía y la responsable de comunicaciones Nayibe. Hablamos sin tapujos sobre nuestras impresiones, lo bueno y lo malo pero sobre todo sobre el futuro del Guaviare.

Posibilidades no le faltan, nuestra sugerencia sería invertir en educación, tanto para mayores como pera menores, hombres y mujeres. Una educación no basada únicamente en datos si no en valores. Una educación que sirva para que todos los habitantes del

Guaviare vivan sin prejuicios, envidias ni resentimiento. De una buena educación depende la salud de una población su prosperidad y mejora en calidad de vida.




    ¡¡GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS QUE SE PREOCUPARON POR NUESTRO BIEN ESTAR, NOS           APOYARON EN ESTA AVENTURA POR EL GUAVIARE, E HICIERON EL ESFUERZO DE CONTACTAR CON NOSOTROS POR DAR A CONOCER SU REGIÓN Y CON ELLO ABRIR LAS PUESTAS A OTROS PARA QUE SIGAN TRABAJANDO POR UN GUAVIARE MAS UNIDO Y UNA PROYECCIÓN DE FUTURO SOSTENIBLE !!

Fotogaleríahttp://www.flickr.com/photos/marc_hors/sets/72157623757084501/show/shapeimage_3_link_0